JACINTO ACÍN RUIZ: DE UNCASTILLO A EBENSEE.
Nació en la
localidad de Uncastillo (Zaragoza) el 18 de agosto de 1910, a las seis de la
mañana. Era hijo de Pedro Acín Aisa y Francisca Ruiz Gracia. El matrimonio tuvo
al menos cuatro hijos: Jacinto, Mariano, Higinio y Francisco.
Según el censo
electoral de la provincia de Zaragoza de 1934, Jacinto residía en el domicilio
familiar de la calle Planed, nº 24, junto a su madre —ya viuda—. Figuraba en el
censo como bracero y analfabeto, lo que refleja su condición social de
trabajador agrícola. Estaba casado con María Frago Pérez y tenía dos hijas:
Flora y Mártir.
Al estallar la
Guerra de España, todos sus hermanos ingresaron en la organización local de
Falange Española. Mariano y Francisco se afiliaron el 15 de agosto de 1936,
coincidiendo con la fundación de la Falange en Uncastillo. Francisco e Higinio
combatirían en el frente de Huesca, encuadrados en la Falange 39ª de la 4ª
Bandera de F.E.T. de Aragón, mientras que Mariano fue destinado a transportes.
Por su parte,
Jacinto fue movilizado por el ejército sublevado, probablemente a finales de
abril de 1937, al ser llamado a filas su reemplazo, el de 1931. Tras pasar por
la compañía de Depósito, fue destinado al Regimiento de Infantería Valladolid
n.º 20, con sede en Huesca. Sin embargo, no permaneció allí mucho tiempo: la
noche del 8 de junio de 1937, a las 23:00 horas, desertó de la posición
Bicolor, situada en el cerro de San Jorge, al suroeste de Huesca, llevándose su
fusil. Dejaba atrás, en Uncastillo, a su esposa y a sus dos hijas.
Tras su
deserción, cruzó la frontera hacia Francia. Aunque se desconocen con detalle
sus movimientos iniciales, se supone que transitó por los campos de refugiados
del sur del país hasta recalar en la localidad de Labruguière (departamento de
Tarn, cerca de Castres).
Durante la
ocupación alemana, fue detenido por las autoridades nazis y deportado al Stalag
XVII-B, un campo de prisioneros de guerra situado en Krems-Gneixendorf,
Austria, donde se le asignó el número de prisionero 87621. Este campo, uno de
los más grandes de Austria, llegó a albergar a más de 138.000 prisioneros,
siendo utilizados mayoritariamente como mano de obra para fábricas, granjas y
empresas.
Desde allí,
Jacinto fue deportado al campo de concentración de Mauthausen el 19 de
diciembre de 1941, en un convoy formado por 341 republicanos españoles. El
trayecto, de aproximadamente 100 kilómetros, duró dos días y se realizó sin
comida ni agua, soportando las duras condiciones invernales.
A su llegada a
Mauthausen, tras ser desinfectado y rasurado, le entregaron el uniforme a rayas
de prisionero, un triángulo azul con la "S" de Spanier
(español) y el número de matrícula 4098.
Por la
necesidad de mano de obra en la industria militar, el 30 de agosto de 1943
Jacinto fue trasladado al subcampo de Schwechat, junto al aeródromo militar de
Viena, donde los prisioneros trabajaban en la fábrica de la empresa Heinkel,
produciendo rodamientos para la aviación. Otros eran enviados a trabajar en la
fábrica de cervezas Liesing o en empresas de maquinaria agrícola.
Posteriormente,
según la documentación conservada en los Arolsen Archives, el 11 de
octubre de 1943 fue enviado como albañil calificado al campo satélite de
Redl-Zipf (kommando Schlier), en Neukirchen an der Vöckla, dedicado a la
producción de combustible para cohetes y otros proyectos vinculados a la V2.
Desde allí, el
20 de noviembre de 1943, fue transferido al campo de Ebensee, nombrado en los
documentos con los nombres en clave kommando Kalk o Kalksteinbergwerk.
Este campo, situado junto al lago Traunsee y rodeado de montañas, estaba
destinado a la construcción de una red de túneles donde fabricar combustible
sintético y armamento secreto bajo el proyecto denominado "Cemento".
Los trabajos forzados en este campo se realizaban en condiciones extremadamente
duras. Según testimonios familiares, uno de los trabajos de Jacinto consistía
en recoger los cadáveres con un carro y llevarlos al crematorio, una labor que,
sin duda, dejó profundas secuelas psicológicas.
El campo de
Ebensee fue liberado el 6 de mayo de 1945 por las tropas estadounidenses. En
ese momento, más de 16.000 prisioneros se encontraban allí, muchos procedentes
de las evacuaciones forzadas organizadas por los SS ante el avance aliado.
Tras la
liberación, los prisioneros españoles quedaron abandonados a su suerte, ya que
el régimen franquista se negó a repatriarlos. Fue Francia quien, finalmente, se
hizo cargo de ellos, otorgándoles el estatus de refugiados políticos y
facilitando su repatriación a territorio francés.
Entre 1943 y
1945 murieron alrededor de 8.500 de los 27.000 prisioneros de más de veinte
nacionalidades que pasaron por el campo de Ebensee. De los 290 españoles que
ingresaron en este campo, fallecieron tres.
Jacinto Acín
Ruiz regresó a Labruguière, donde rehízo su vida. Allí falleció el 1 de julio
de 1996, a los 84 años de edad.
Texto: Juan M. Calvo, Javier Ruiz, Carlos Espés.
Fuentes: Alorsen Archives. Artículo Lonjeta 2021.
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