MARCELINO
BEGUERÍA AGÓN: CRÓNICA DE UN SUPERVIVIENTE.
Nació en
Uncastillo (Zaragoza) el 31 de enero de 1914. Las circunstancias familiares
obligaron a la madre de Marcelino a trasladarse con sus hijos a Barcelona,
cuando él contaba tan solo cuatro años, donde pasó su infancia y juventud.
Aprendió el oficio de grabador y, de ideología socialista, militó en el PSOE.
Tenía 22 años
cuando estalló la Guerra de España. Fue soldado de la 43ª División y de la
117ª Brigada del ejército republicano. Luchó en el frente aragonés, donde llegó
a ser comisario político. Posteriormente, formó parte de una compañía de
esquiadores.
En 1939, tras
la caída de Cataluña, se exilió en Francia. Fue internado en el campo de
concentración de Septfonds (cerca de Montauban) junto a otros refugiados. Con
el inicio de la Segunda Guerra Mundial, en septiembre de ese mismo año, fue
incorporado a la 32ª Compañía de Trabajadores Extranjeros, dedicada a trabajos
de fortificación en la Línea Maginot.
El 21 de junio
de 1940, fue capturado por los alemanes en Autrey (departamento de Vosgos) y
trasladado a los campos de Rambervillers y, poco después, de Baccarat
(departamento de Meurthe-et-Moselle). El 21 de agosto de 1940 fue enviado al
Stalag XVII-A (Kaisersteinbruch, Austria), campo de prisioneros de guerra,
donde recibió el número de matrícula 81026.
El 7 de abril
de 1941 fue entregado a la Gestapo, perdiendo su estatus de prisionero de
guerra, y trasladado al campo de concentración de Mauthausen, donde se le
asignó el número 4528. Participó en la construcción del propio campo y de la
conocida escalera de 186 peldaños en la cantera anexa.
En diciembre
de 1944 fue destinado al Kommando de Schlier, en Redl-Zipf (Alta Austria), un
lugar secreto donde los nazis fabricaban combustible y realizaban pruebas para
los cohetes V2. Este trabajo se realizaba en los sótanos de una antigua fábrica
de cerveza.
Gracias a su
juventud y buena condición física, logró sobrevivir durante cuatro años en
Mauthausen. Más adelante consiguió trabajar en la Kommandantur, como sirviente
de un oficial de las SS.
El 4 de mayo
de 1945, poco antes de la liberación del campo por las tropas estadounidenses,
Marcelino huyó junto a cuatro compañeros —entre ellos el vasco José María
Aguirre—, aprovechando que estaban siendo trasladados a pie hacia el campo de
Ebensee, donde temían ser asesinados.
Tras la
liberación, se dirigió hacia Francia. Como no podía regresar a Barcelona, se
estableció en Lesinhan (departamento de l'Aude), donde se reencontró con su
primera esposa, Aurora Monreal, originaria de Calaceite. El matrimonio tuvo dos
hijos.
Hacia 1947 o
1948 regresó a Barcelona. Las dificultades económicas y su pasado político
hicieron imposible encontrar trabajo, por lo que en mayo de 1949 emigró con su
familia a Venezuela. Diez años más tarde, falleció su esposa Aurora.
A principios
de los años sesenta fue uno de los fundadores de la Amical de Mauthausen. En un
viaje a Barcelona conoció a Carmen Sardà y Roqueta, con quien se casó en 1965.
En 1966 regresaron definitivamente a Barcelona, donde Marcelino trabajó en el
diario La Vanguardia como tipógrafo y en otras tareas.
En 1980, con
motivo del 35º aniversario de la liberación de Mauthausen, viajó de nuevo al
campo con la Amical. En aquella visita recordaba su llegada al campo con estas
palabras:
"Cuando
llegué a este campo, entramos por este lugar. Me encontraba moralmente hundido
y, cuando llegamos a este punto, sentí una voz que me decía muy bajo: 'Chico,
no te acojones'. Esas palabras me devolvieron la confianza y la moral. Quien me
lo decía era Joan Tarragó. Muchas veces tenías que coger un compañero ya muerto
y, a la hora de pasar lista, ponerlo a tu lado en la fila, con la gorra
quitada. Cuando acababas lo volvías a dejar en el suelo. Eso se tenía que hacer
mientras no lo dieran de baja y lo trasladaran al crematorio."
Al jubilarse
en 1980, Marcelino y su esposa se trasladaron a Tona (Barcelona), donde viviría
sus últimos días.


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